Tercer Corte
En conclusión, el manejo de una segunda lengua en el mundo globalizado en el que vivimos se convertirá, a mediano o largo plazo, en un requisito obligatorio para que nuestros profesionales puedan acceder a empleos calificados. Por lo tanto, el reto que tenemos es grande; debemos preparar a nuestros profesionales para que puedan enfrentar las exigencias del mundo globalizado, de lo contrario, no estaríamos siendo lo suficientemente competitivos.
En la siguiente historia resulta claro que quien habla dos o más idiomas, posee ventajas:
Una mañana, un gato estaba parado frente a la entrada de una suculenta ratonera... "Miau, miau, miauuu...", decía.
Desde su casa, el ratón le respondía:
"Yo sé que estás ahí, gato bandido... Y no voy a salir".
Al ver que el ratón no salía, el gato decidió marcharse.
...Pasaron unas horas y el ratón, desde la ratonera, oyó el ladrido de un perro:
"Guau, guau, guau"...
Pensando que el gato se había marchado por la presencia del perro, el ratón decidió salir de su ratonera. Silbaba y caminaba erguido y contento.
Cuál no sería su sorpresa cuando, en un dos por tres, el gato estiró sus dos manos, abrió las garras y lo atrapó.
Entonces, el temeroso ratón le dijo: "Gato, ¿qué pasó con el ladrido del perro que oí? ¿Acaso eras tu?".
Y el gato, sonriendo, le contestó:
"¡Claro que era yo! ¿No ves que hoy en día el que no hable dos idiomas se muere de hambre?".
Competencias Tecnologicas
Tercer Corte
En conclusión, el manejo de una segunda lengua en el mundo globalizado en el que vivimos se convertirá, a mediano o largo plazo, en un requisito obligatorio para que nuestros profesionales puedan acceder a empleos calificados. Por lo tanto, el reto que tenemos es grande; debemos preparar a nuestros profesionales para que puedan enfrentar las exigencias del mundo globalizado, de lo contrario, no estaríamos siendo lo suficientemente competitivos.
En la siguiente historia resulta claro que quien habla dos o más idiomas, posee ventajas:
Una mañana, un gato estaba parado frente a la entrada de una suculenta ratonera... "Miau, miau, miauuu...", decía.
Desde su casa, el ratón le respondía:
"Yo sé que estás ahí, gato bandido... Y no voy a salir".
Al ver que el ratón no salía, el gato decidió marcharse.
...Pasaron unas horas y el ratón, desde la ratonera, oyó el ladrido de un perro:
"Guau, guau, guau"...
Pensando que el gato se había marchado por la presencia del perro, el ratón decidió salir de su ratonera. Silbaba y caminaba erguido y contento.
Cuál no sería su sorpresa cuando, en un dos por tres, el gato estiró sus dos manos, abrió las garras y lo atrapó.
Entonces, el temeroso ratón le dijo: "Gato, ¿qué pasó con el ladrido del perro que oí? ¿Acaso eras tu?".
Y el gato, sonriendo, le contestó:
"¡Claro que era yo! ¿No ves que hoy en día el que no hable dos idiomas se muere de hambre?".